Construyendo puentes

Si en este espacio tengo que hablaros de mí, quiero hacerlo desde la emoción que me embarga comenzar un proyecto como este. Transdiversa es ilusión, cariño, motivación y deseos de que logre los objetivos por los que surge, pero también incertidumbre y miedos… En definitiva,  Transdiversa es todo un reto.

 

Decidí estudiar psicología por mi curiosidad, por mi necesidad de conocer y dar respuesta a los interrogantes que encontraba en constante interacción con todo lo que me rodea. Al finalizar la carrera, fui consciente de la inmensidad de las relaciones, experiencias y vivencias y supe que tener la respuesta correcta es, en muchas ocasiones, una utopía. Siguiendo mis inquietudes realicé un Máster en Neurociencias y, por necesidad, un Máster en Psicología General Sanitaria. Todo ello en la Universidad Complutense de Madrid.

 

Fue durante mis últimos años en la Universidad cuando comencé a tomar contacto con una realidad hasta el momento ignorada por mí, sin saber el impacto que tendría en mi vida, en mis relaciones y en mi profesión. Conocer las realidades trans me permitió repensar, deconstruir y reconstruir una visión más realista de la diversidad humana. Este proceso, que en mí lo llamaría de transición, de apertura y de enriquecimiento, sucedió a varios niveles. 

 

Un primer nivel más superficial, más rápido y que se mueve por el sentido común, me invitaba al respeto, a compartir sentimientos, a darle cabida y a ser una opción a algo que antes era ajeno, abstracto, confuso. Un segundo que va calando más lento y más profundo, todavía sigue en mí y es muy probable que nunca termine. Es aquel que me mantiene atenta, escuchando e incorporando vivencias y experiencias de otras personas de manera constante. 

 

En tanto que seguía expandiendo los límites de mi educación, aprendiendo de cada persona, de cada reflexión y de cada palabra, comencé a trabajar en una entidad que me dio la oportunidad de crecer tanto profesional como personalmente. Vivir esta etapa con especial cariño se debe a toda la gente que he ido conociendo durante más de tres años: jóvenes y familias con quienes compartí momentos de incertidumbre, de miedos, de superación, de sonrisas y alguna que otra lágrima. 

 

Recuerdo la primera vez que vi muchas de las caras que ahora se han convertido en casi una extensión de mi propio yo. Primeras acogidas cargadas de emoción y responsabilidad, trascendentales para el bienestar de personas, principalmente jóvenes, que venían buscando a alguien que les tendiera la mano y les acompañara en un proceso aún desconocido para elles. Recuerdo las convivencias y los campamentos como momentos únicos, concentrados en cortos espacios de tiempo, que ni siquiera puedo describir en una línea. Creo que quienes hemos tenido la oportunidad de compartirlo entenderán la sensación en el pecho que trae una simple anécdota. Para mí fue un regalo y una suerte estar ahí.   

 

También conocí a profesionales de diferentes ámbitos, corrientes y estilos que me enseñaron que todas las personas son importantes para cambiar una sociedad, para aportar nuestro granito de arena en pro de la diversidad, del respeto de los derechos humanos y de la libre autodeterminación de todos, todas y todes. Durante estos años, que han dejado una marca importante en mis recuerdos, en mi saber y en mis emociones, he tenido el placer de trabajar y de convivir con dos personas que actualmente son fundamentales en mi vida personal y laboral. Además, son con quienes tengo la suerte de comenzar esta nueva andadura profesional.

 

Y es que todo lo vivido, aprendido, experimentado y saboreado no podía quedarse ahí. Necesitábamos amasarlo y darle forma de manera que pudiésemos continuar con el motivo por el cual inicamos este camino cuando acabábamos de salir de la Universidad, motivo que se ha convertido en el eje principal de Transdiversa: generar una sociedad más habitable para las personas trans. Partimos de cero para crear algo que respondiera a nuestra visión de la vida, del trabajo y de las relaciones pero con la mochila cargada de conocimiento y experiencia. 

 

Por mi parte, todo mi mundo reconstruido ahora tiene un objetivo, crear un puente donde todas las personas, poco a poco, vayan encontrándose donde ahora lo hago yo, junto a mis compañeres, defendiendo la diversidad, luchando por cambiar el paradigma social que excluye y vulnera principalmente a las personas trans. Como persona cis, lo hago desde un lugar diferente al de mis compañeres, acompañando en esta lucha desde la escucha y el respeto de las necesidades de las personas trans. Construyo este puente porque todas las personas sumamos, porque el bienestar de las personas trans depende de todas y cada una de nosotras, porque en el fondo, todas compartimos una misma realidad y todas tenemos derecho a ser.

 

 

                                                                                                                                 Ana Prieto Hidalgo

                                                                                                       Psicóloga

Escribir comentario

Comentarios: 0