Nuevos caminos

El miedo es una emoción que nos conecta, todes sentimos miedo muchas veces, por muchos motivos y en circunstancias muy diferentes.

Reconocer mis miedos y abrazarlos con naturalidad me ha servido para conectar con mi vulnerabilidad y, desde ella, conseguir hacerme más fuerte, empoderarme y hasta reivindicarla. Por eso, no puedo hablar de Transdiversa sin hablaros de miedo. Porque los grandes proyectos, los que están llenos de ilusión, compromiso y esfuerzo, siempre dan vértigo.

 

Durante los años de carrera me di cuenta de varias cosas. Por un lado, que el Trabajo Social era una profesión poco conocida y reconocida socialmente y, por otro, que se aprende mucho más de las experiencias fuera de las aulas. De estas experiencias nació y fue creciendo mi interés por los temas de género. Acercarme cada vez más a los feminismos supuso una ruptura total: entre esas expectativas que se habían puesto sobre mí, incluso desde antes de nacer, y cómo quería construirme ahora que era consciente de tantas cosas.

Entendí lo que es el “cisheterpatriarcado” y comencé a ser consciente de mis privilegios y opresiones. Entendí que tener un determinado cuerpo no es lo que me hacía ser mujer, ni siquiera qué personas me atraían o qué ropa me gustaba vestir. Entendí que el género es un constructo social que poco tiene de innato, que la asignación de nuestras identidades no tiene por qué ser la correcta y que las personas trans existen y no están en “cuerpos equivocados”.

 

Siempre digo que el feminismo me cambió la vida. Porque me ayudó y me enseñó a entender(me), a respetar(me), a cuidar(me) y a ser. Sobre todo a esto último. Encontré respuestas a una incógnita que siempre había intentado dejar a un lado pero que cada vez estaba más presente en mi vida. Y es que no fue hasta unos años después que supe que era una persona trans no binaria.

 

Es cierto que tenía a mi disposición un montón de información que con los años había ido entendiendo, comprendiendo, asimilando e integrando en mi vida y en mi activismo. Incluso decidí enfocar mi profesión a estos temas y estudié el Máster en Mujeres y Salud, junto con otras formaciones sobre violencia de género y diversidad sexual y de género. Había conocido a varias personas trans y sentía que compartía con ellas muchas de las vivencias que me contaban. Sin embargo, no me vi realmente reflejade hasta que supe que había personas cuyas identidades no entraban dentro de las categorías “hombre” y “mujer”. Por casualidad, encontré en personas no binarias les referentes que siempre había estado buscando sin mucho éxito.

 

Desde el inicio de este transitar me di cuenta de la gran importancia que tiene para nuestra comunidad encontrar información sobre las identidades no binarias y poder acceder a ella sin barreras. Tener referentes con quienes poder identificarnos, explorar nuestras identidades y encontrar lugares comunes para compartir experiencias y luchar contra la invisibilización, la discriminación y la transfobia que sufrimos. Y, sobre todo, empoderarnos frente a un mundo que no reconoce más de dos géneros y que borra nuestra existencia.

 

En este transitar por mi identidad fue cuando comencé a trabajar en Fundación Daniela, coordinando el grupo de adolescentes y jóvenes trans, participando en jornadas y charlas sobre las realidades trans o acompañando a familias y jóvenes trans en sus procesos.

De esta etapa me llevo un gran aprendizaje de eses compañeres que nos han acompañado y de quienes hemos aprendido de su experiencia y trayectoria a ser les profesionales que queramos ser. Y, sobre todo, me quedo con todas las personas trans y familias que nos han enseñado tanto de sus vivencias y tránsitos y que han confiado siempre en nosotres.

 

Transdiversa es algo más que un proyecto, porque lleva mucho (o casi todo) de nosotres, de Ana, de Leo y de mí. Es realmente emocionante compartir este viaje con elles, y lo es también que nos demos la oportunidad de seguir creciendo, aprendiendo y avanzando juntes. Siento que nuestro trabajo y nuestra visibilidad como personas trans siguen siendo muy importantes, especialmente en un ámbito como es el laboral, donde existe una clara discriminación. Sin duda, el apoyo que recibimos cada día es esencial para que el vértigo que sentimos no sea nada más que eso. ¡Gracias a todes, todas y todos!

 

Abrazos,

Pau Eloy-García Jiménez

 

Trabajadore social